Recorta mechas a seis milímetros, limpia bordes de cera con un paño suave y guarda las velas tapadas, lejos de luz directa. Alterna posiciones entre sesiones para desgastar parejo y prevenir túneles. Si una vela humea, ajusta longitud de mecha o distancia de corrientes. Esos cuidados prolongan la vida del trío y mantienen la lectura clara de cada acorde, evitando que la siguiente función empiece con ruidos visuales o aromáticos que desvíen la atención de tu relato perfumado.
Usa bases resistentes al calor, nunca dejes velas sin supervisión y mantén un margen libre de quince centímetros alrededor. Ten a mano un apagavelas o tapadera metálica, nunca soples con fuerza cerca de líquidos calientes. Con niños o animales, eleva alturas y reduce tiempos. La confianza nace de la previsión: cuando la seguridad está resuelta, la imaginación fluye mejor. Así, tu narración olfativa se desarrolla serena, sin sobresaltos, y tus invitados disfrutan plenamente del cuidado invisible que sostiene la escena.
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